2008-08-7 - Tianjin - Una de las Sedes de las Olimpíadas
A quienes busquen grandes éxitos, les acompañará la buena suerte si inician sus proyectos en la ciudad de Tianjin. Tal es la fama del puerto más importante del norte de China, por ser el punto en el que Zhu Di (también conocido como Yongle) cruzó el río Haihe y se convirtió en el emperador más brillante de la Dinastía Ming. Más de seiscientos años después, es una de las ciudades elegidas como sede de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. A la sombra de la capital, Tianjin intenta demostrar que tiene su propia identidad y sus propios proyectos. En la ciudad, una de las cuatro municipalidades de China, que dependen directamente del Gobierno central, y es famosa por su caótico trazado urbano -frente a la cuadriculada Pekín- y su proliferación de bicicletas. Tianjin, que significa "vado celestial" en referencia al "puerto por el que pasó el emperador", está situada a 120 kilómetros al sur de la capital, en la desembocadura del río Haihe (uno de los más importantes del país) y es un enclave fundamental en el comercio desde hace cientos de años por su estratégica situación en el Golfo de Bohai, en el océano Pacífico, y por la apertura del Gran Canal en el siglo VII. Una ubicación geográfica que hizo que, durante el siglo XIX y los primeros años del XX, Tianjin pasara de mano en mano entre varias potencias colonizadoras. Italia, Alemania, Francia, Rusia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón, Austria y Bélgica dejaron en la ciudad sus huellas en los edificios que construyeron a imagen de los europeos hasta convertir a la urbe en la que cuenta con mayor número de concesiones extranjeras en el país, con nueve. De esa época datan los edificios coloniales más famosos de la municipalidad, como la catedral francesa de Nôtre Dame des Victoire, construida en 1869 y hoy considerada la catedral católica más importante de China. O el puente de la Liberación, también en la concesión francesa. En la elegante concesión italiana permanecen en pie la mayoría de edificios. Pero la mayor es la británica, con más de dos mil casas, un parque que impedía la entrada a "chinos, mascotas y rusos" y el famoso Hotel Astor. Militares y empresarios extranjeros se codeaban en los salones del Astor con los restos del imperio chino, como el último emperador, Pu Yi, que contaba con una habitación en el hotel tras su exilio de la Ciudad Prohibida y gustaba de bailar tangos con su esposa, Wan Rong, y su concubina favorita. El Astor alojó también al más famoso cantante de ópera china de todos los tiempos, Mei Lanfang, a los presidentes Yuan Shikai, Xu Shichang, Li Yuanhong y Cao Kun, y décadas después al Dalai Lama. Tianjin fue la ciudad donde se originó en 1900 la Rebelión de los Bóxers contra esta ocupación extranjera, y no fue hasta 1902 cuando el Gobierno Provisional establecido por ocho naciones abandonó la ciudad portuaria. Una de las sorpresas que esconde Tianjin es la "Casa China", cuya fachada se viste de pedacitos de porcelana antigua y un dragón de piedra la recorre hasta el tejado. Esta mansión de estilo francés con cien años de historia dio su último paso al caer en las manos de un empresario de Tianjin famoso en la ciudad por sus actos benéficos y su afán coleccionista. Zhang Lianzhi, un afable mecenas siempre dispuesto a posar para una buena foto, decidió convertir los propios muros de la casa en un museo. Más de cuatro mil millones de trozos de cerámica recopilados a lo largo de los años cubren la fachada de la casa, entre los que emergen platos, vasijas y ánforas de las dinastías Song (960-1127) y Yuan (1206-1368). Ya en el interior, las paredes de los cinco pisos acogen figuras inspiradas por poemas tradicionales chinos, también hechas de trocitos de porcelana sobre fondo rojo. Y en cada sala, muebles antiguos acompañan a la decoración mural, la estrella de este atípico museo. Por las calles de Tianjin se pueden encontrar también columnas romanas clásicas y casitas inglesas de ventanales y jardín, en contraste con la construcción de los nuevos rascacielos al estilo pequinés con los que la ciudad también intenta competir con la capital. Una renovación en la fisonomía de la ciudad que ha obligado a tirar abajo en los últimos años cuatro millones de metros cuadrados de casas antiguas para levantar las torres que ahora presiden el centro de la ciudad. El alcalde Dai asegura que la mayoría de los habitantes de Tianjin están "contentos" con estas medidas urbanísticas, en una ciudad en la que la tasa de desempleo está por debajo de la media china y la boyante economía da alas a la municipalidad. Especial satisfacción causa la construcción de la nueva planta de Airbus que se está erigiendo en una de las amplias zonas industriales de Tianjin. La compañía aeronáutica eligió en el 2005 la ciudad para establecer su primera fábrica de ensamblaje final fuera de Europa para los aviones A320 y A321. Por el momento, tan solo hay un solar en el que trabajan sin descanso cientos de obreros, pero los ojos de Ren Dongsheng, el director del Centro de la Industria Aeronáutica, se iluminan al mostrar los planos de la futura fábrica, de la que saldrá el primer avión en el 2009. La potente industria de Tianjin, así como el tránsito de mercancías en el puerto, han convertido a la ciudad en un centro económico fundamental del norte de China. Productos químicos, tecnológicos, manufacturas... La carretera que une Tianjin con Pekín está transitada día y noche por camiones cargados de mercancías que llegan a la capital o que parten hacia otros países. Y mientras el frenético ritmo industrial potencia la economía de Tianjin, sus más de diez millones de habitantes sienten que la vida también va mucho más rápido en los últimos tiempos. Aún así, queda tiempo para charlar, una de las aficiones favoritas de los vecinos de Tianjin. "Nos gusta comunicarnos", asegura sonriente He Wei, el director de Coordinación e Información del Gobierno de la municipalidad.
La vida cultural de Tianjin también ha crecido en estos años hasta convertirse en un punto de referencia para la ópera de Pekín, uno de los estilos más importantes de la ópera china. El pequeño Feng Ming Xuan, de tan solo cinco años, canta desde los dos porque, según sus propias palabras, la ópera china "es un tesoro nacional". Tianjin también es la ciudad en la que se fundó la primera universidad moderna de China, la que se llamó en 1895 "Escuela de Beiyang" y que hoy es una de las más importantes del país. La educación de alto nivel es una de las apuestas de la ciudad, que cuenta entre sus alumnos célebres con Zhou Enlai, que fuera primer ministro desde 1949 hasta su muerte en 1976, y con el actual, Wen Jiabao, entre otras muchas personalidades que han salido de las aulas de Tianjin. Parece que así se confirma la leyenda de que la buena suerte acompaña a quien emprende un proyecto en Tianjin.
El puerto de Tianjin (Tianjin Xingang) es uno de los mayores de China. Desde él parten rutas domésticas con destino a Yantai, Dalian y Longkou, e internacionales hacia Inchon (Corea), Honshu (Japón). En temporada alta, barcos de línea con pasajeros llegan a Tianjin desde Japón y Europa.
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